A mi hijo le han regalado un Tablet ¿Saben los Reyes Magos lo que hacen?

A mi hijo le han regalado un tablet
Hoy seguro que hay cientos de niños con un nuevo tablet, bien sea iPad (el que primero captó su atención por ser intuitivo y, sobretodo, por ser táctil) o de cualquier otra marca.
Soy amante de la tecnología, además de un ferviente defensor de su utilidad e idoneidad para los niños. Lo confieso. Sin embargo, estoy francamente preocupado viendo a muchos de ellos con sus smartphones y/o tablets (sí, muchos de ellos tienen ambos) recién traídos por los Reyes Magos, Papá Noel o Santa Claus.

Y estoy preocupado, no porque tengan un iPad propio, sino porque no veo que los padres compartan su uso con ellos. Y que lo compartan de verdad, es decir, no vale que estén en la misma habitación, incluso en el mismo sofá, cada uno con su dispositivo y absorto en su propia pantalla, en su propio mundo.

Los padres nos sentimos inferiores a nuestros hijos en el manejo y comprensión de la tecnología por lo que, ¿qué vamos a enseñarles que no sepan ya sobre apps, configuración, sincronización, la nube, etc.? El problema radica en eso, en que estos dispositivos son delicados, muy delicados. Pero no por su complejidad tecnológica, la cual no es tal para nuestros hijos. Sino por el mundo que colocan frente a sus ojos: un mundo que desconocemos, un mundo sobre el que no tenemos control, bien porque controlar Internet y sus contenidos es difícil, o porque no dedicamos tiempo a introducir paulatinamente a nuestros hijos en un mundo tan vasto.

Pensamos equivocadamente que lo frágil es el juguete tecnológico. Y sin embargo, la fragilidad es la de nuestros hijos al quedar expuestos a contenidos nocivos, expuestos a contactos no deseados de terceras personas, expuestos a un mundo para el que no están preparados y en el que no están protegidos.

En síntesis, damos por hecho que como nuestros hijos saben usar estos dispositivos mejor que nosotros, no necesitan que les expliquemos gran cosa sobre ellos. Sin embargo, es aquí donde debemos centrar nuestros esfuerzos: no en mostrarles cómo funciona, sino en enseñarles qué pueden y qué no pueden hacer con ello. Y especialmente, qué deben hacer y qué no, independientemente de que puedan o no. Al igual que les inculcamos otro tipo de instrucciones, valores o conocimientos.

Quizá veamos la importancia de esto con un sencillo ejemplo. Mientras son niños, nuestros hijos juegan con coches de juguete. Pero esa, la del Scalextric no es experiencia suficiente para lanzarlos al tráfico pues no tienen ni la edad, ni los conocimientos, ni la experiencia precisa. En Internet, la llamada autopista de la información, no circulan coches, pero eso no quiere decir que haya riesgos ni accidentes.

Así pues, ¿Es un iPad un juguete o una herramienta compleja, y por ello, potencialmente peligrosa?



Publicado el 10 de enero por Sergio Pallás en la categoría de padres


SafeChildren Guardian by Havoc Technologies S.L. Sergio Pallás
Padre comprometido con la educación de sus hijos en casa, colegio e Internet.
@SergioPallas



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