¿Hay alguien en casa?

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Es la era de la tecnología y la comunicación y parece que yo no me estoy enterando ni aprovechando de ellas. Incluso tenemos un acrónimo omnipresente para definir nuestro tiempo: la era de las TIC, las Tecnologías de la Información y Comunicación. Ahora, incluso ampliado a TRIC, tras incluir las Relaciones, básicamente las Redes Sociales.

 

Sé que no me estoy aprovechando en absoluto de ello. Pienso incluso que estoy quedándome rezagado en este mundo tan dinámico, cambiante e inmediato. He recapacitado mucho al respecto y no me queda otro remedio que entonar el “mea culpa”; sí, soy responsable de mi aislamiento. Y además, soy culpable recalcitrante e incluso voluntario. Y es que, qué quieren que les diga, soy un clásico, fósil seguramente, y me sigue gustando lo tangible, lo que puedo ver y tocar, oír y sentir. 

 

Me dicen obsoleto, prehistórico, carda, dinosaurio; en fin, de todo un poco. Pero yo, como Galileo, persevero en el empeño y digo entre dientes que acepto que el Sol gire alrededor de la Tierra para salvar el pescuezo, pero que la Tierra, “Eppur si mueve // Y sin embargo, se mueve”. Ahora podrán pensar Ustedes que lo hago por incapacidad para adaptarme y que se trata de una rabieta. No, no es así pues me considero un hábil y ágil usuario de la tecnología a mi alcance. Incluso avezado diría. Pero hay algo que me frena y limita. Entono de nuevo el “mea culpa” por ello. 

 

¿Y qué barrearas son esas que me auto-impongo? Mis principios, entre los que incluyo el de hacer de la tecnología un medio y no un fin. Un medio para que me facilite la vida, para que me deje más tiempo para disfrutar de las cosas realmente importantes como son la familia, las amistades, las relaciones. 

 

Entonces, seguro que se preguntarán: si quiero tiempo para todo esto, ¿para qué necesito las tecnologías como ayuda? Me basta y sobra con el método tradicional, el de verte, visitar, quedar a comer o tomar algo, el pasar fines de semana con amigos, etc. Es decir, lo retrógrado que hemos hecho siempre hasta que las TIC han pasado a ser, no el medio para mejorarlas, sino el fin en sí mismo. ¿Por qué voy a reemplazar mis canales de comunicación tradicionales y efectivos por la tecnología si me sirven para conseguir mi objetivo? Como dicen los ingenieros: si algo funciona, no lo arregles.

 

Quizá parezca exagerado y la actitud, la de un cascarrabias. No para mí. Me preocupa realmente, no el uso, sino el ab-uso que estamos haciendo de las TRIC, desvirtuando el fin original, que era el de facilitar la comunicación y relación entre humanos y que está, paradójicamente, fomentando el aislamiento. 

 

Y para muestra, un botón. El otro día, al llegar a casa, silencio absoluto, calma total. ¿Hay alguien en casa? pregunté. No hubo respuesta. Subí a mi dormitorio, dejé previamente la mochila del trabajo en la que llevo el ordenador, libretas y demás, y me cambié para salir a correr un rato. Pasé de nuevo por la entrada de casa, tomé las llaves y me lancé a sudar. 

 

A mi regreso, tras media horilla de sudores y esforzados resoplidos entré en la cocina directamente, me hidraté de modo conveniente y pasé por el salón con la intención de encender la televisión antes de ir a la ducha. Por lo de la compañía, ya saben. Y cual fue mi sorpresa al ver allí a mi hija con un par de amigas, en el sofá, concentradas en sus respectivos móviles. Hola, dije. Hola, repetí. Mi hija elevó la cabeza y la levantó levemente en gesto de saludo. Sus amigas, ni siquiera eso. Viendo el panorama intenté socializar un poco por lo que pregunté si acababan de llegar, a lo que contestó mii hija que no, que llevaban allí desde que habían salido del instituto. Es decir, que puede que ni siquiera me escucharan cuando pregunté si había alguien en casa. Y es que, claro, estaban socializando y relacionándose. Con otra gente, al menos, porque desde luego, ni entre ellas ni conmigo.

 

Lo dicho, viva la tecnología, las redes sociales, la comunicación e incluso la madre que las parió, pero yo en esto como el insigne astrónomo y matemático, abjuro, pero persevero: “Eppur si muove”

 

 



Publicado el 12 de mayo por SafeChildren Guardian en la categoría de padres


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