Un, dos, tres, ... a jugar

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Así comenzaba un popular programa de finales de la década de los 80, coincidente en el tiempo con el auge de los bingos en España. Pero parece que cuando ha calado realmente ese mensaje ha sido con la popularización de Internet, pues ha colocado el juego de azar en la pantalla de nuestros ordenadores, a un solo click. Así que, ahora, ¡¡¡a jugar!!!

 

Si hay un par de sectores que han sabido aprovechar por encima del resto, las oportunidades de Internet, éstos han sido el del sexo y juego. ¿Y qué tienen ambos sectores en común para que Internet les resulte tan atractivo? Básicamente 3 aspectos.

 

El primero es el de traspasar las barreras físicas. Antes de Internet, juego y sexo eran consumo de proximidad. Hoy su presencia es global: podemos consumir ambos servicios sin salir de casa y a cualquier hora, cualquier día.

 

En segundo lugar, y dado que ninguno de las dos actividades es considerada deseable socialmente, ocultarlas por completo. Lo que antes implicaba quedar expuesto, mostrarse en la calle, hoy puede hacerse desde casa, sin que nadie nos vea.

 

Y en tercer lugar, y quizá el más importante, aprovecharse del sentimiento de soledad que cada día es mayor en la sociedad de la comunicación y que, paradójicamente, nos aísla.

 

Podríamos considerar un cuarto aspecto que potencia el juego de azar on-line, y es el del carácter competitivo que nos envuelve. Los juegos en los que nos enfrentamos a la suerte y a nosotros mismos ya no son aliciente suficiente. Ahora se busca el enfrentamiento de habilidades con otros oponentes y la notoriedad en los rankings. Por eso ha vuelto el póker de salón del far-west en el que la valía se demuestra jugando y retando al mejor, ignorando por completo las consecuencias, ninguna buena, que pueda tener para uno mismo.

 

Todo esto hace que el cóctel combine a la perfección y que la facturación de estos sectores, pero especialmente en el del juego de azar on-line, no haga mas que crecer. 

 

Por cierto, otro aspecto fundamental que actúa como catalizador del crecimiento del juego de azar, es el “utilitarismo” imperante en nuestra ¿conciencia social?, supliendo cualquier efecto negativo que tenga en parte de la sociedad, (siempre que no me afecte, obviamente) con el efecto positivo de creación de puestos de trabajo, impuestos, etc.. 

 

Y el primero en hacer gala de este utilitarismo de manual es el legislador, vulgo Estado. Pero no es el único: personajes públicos que representan una serie de valores esenciales para nuestra juventud como son el respeto, el esfuerzo, la modestia, etc. sucumben también ante “la pasta” que les llega cediendo su imagen para atraer a quienes los consideran un referente. Y claro, si lo anuncia Fulanito, no será tan malo como me han contado.

 

La verdad es que cuando una conducta se extiende, termina por ser aceptada, se trivializan sus efectos y campa a sus anchas. Peo debemos ser conscientes del enorme impacto de Internet en el crecimiento del juego on-line y el número de jóvenes jugadores, cuya edad de comienzo es cada día menor. 

 

Y no olvidemos que la banca gana … siempre.



Publicado el 28 de mayo por SafeChildren Guardian en la categoría de padres


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